Tania Fernández Hernández                                                                        Prof. José Borges

804-11-2782                                                                                             Taller de Redacción

La gallina degollada

                                            Horacio Quiroga

      El matrimonio Mazzini Ferraz eran muy felices hasta que comenzaron a procrear. Su primer hijo varón nació hermoso y saludable.  Sin embargo, cuando tuvo año y medio de nacido le dio la enfermedad de meningitis,  la cual le causó daños físicos y mentales severos. Este mismo problema de salud se repitió en los próximos tres hijos que varones que tuvieron. Los niños perdieron la inteligencia y la capacidad para hablar, moverse y caminar.  Quedaron como idiotas. Sus edades fluctuaban entre ocho y doce años y habían sido mínimos los progresos que habían tenido. Se pasaban el día mirando fijamente hacia una pared de ladrillo y haciendo ruidos ininteligibles.

     La pareja comenzó a discutir sobre quién había tenido la culpa acerca de la enfermedad de sus hijos.  La madre decía que la habían heredado de su abuelo paterno quien había muerto de delirio.  El padre decía que la herencia venía por el lado materno ya que ella aparentaba tener tuberculosis.   El padre los cuidaba un poco, pero la madre nunca los atendía.  La sirvienta les proveía cuidados mínimos. Carecían totalmente de atención adecuada y de cariño.

     Finalmente, tuvieron una hermosa hija a quien llamaron Bertita. Para su alegría, ella no heredó la enfermedad.  Ambos padres descuidaron totalmente a los niños para darle todas las atenciones y amor a su hija menor.

     Un día la sirvienta degolló una gallina para servirla en el almuerzo.  Este acto llamó la atención de los niños, quienes se quedaron observando fijamente la acción, pero fueron echados brutalmente de la cocina hacia el patio por la sirvienta.

     Más tarde, los padres salieron a dar un paseo con la niña.  Cuando regresaron, Bertita corrió sola hacia el patio donde estaban sus hermanos y trató de brincar el cerco.  Los hermanos la miraron fijamente, la agarraron por una pierna, la llevaron a la cocina y le hicieron exactamente lo mismo que la sirvienta había hecho con la gallina en la mañana.

     El padre encontró a la niña desangrada en la cocina y dio un grito de horror.  La madre corrió hacia la cocina, pero su esposo impidió que viera la trágica escena. Cuando vio el piso inundado de sangre comprendió lo que había pasado dando un grito y un ronco suspiro.

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