Axel M. Pagán Nieves

De la Ficción a la Realidad

                La historia de ficción, Una rosa para Emilia se convirtió en realidad. Emilia Grierson es la protagonista de la historia  escrita por William Faulkner hace 81 años. Ésta historia se hizo realidad en 2002 por Emilie Méndez (Emilie con “lie” residente de Condado, Puerto Rico). No obstante, ambas tienen muchas cosas en común.  La similitud más importante entre ambas son su caracterización y en sus acciones.

                Grierson poseía una personalidad autentica. Ella siempre estaba sola en su casa y sus vecinos nunca se podían comunicar con ella. Además,  Emilia tenía problemas mentales y cuando su padre murió ella tuvo la misma manera de actuar durante tres días, como si su padre continuara vivo. Ella quería conservar el cuerpo de su padre. Ocurrió lo mismo con Homer Barron, el cual ella enveneno para luego conservar su cuerpo. En términos de acciones, Grierson daba clases de pintura y vivía rompiendo las reglas. A pesar de que la delegación iba a su casa a cobrar los impuestos ella nunca los pagó. Todas estas cosas son las que definen a Emilia como una mujer con acción y personalidad autentica.

                Emilie Méndez, al igual que Emilia Grierson, es auténtica, solo que la primera lo fue en el mundo real. Méndez como Emilia Grierson pasaba tiempo sola en su casa, sin hablar con sus vecinos. Además, Méndez también tenía problemas mentales. Ambas conservaron los cuerpos de su verdadero amor. Méndez actuó de la misma manera que Emilia  y conservo a su esposo. Ambas eran maestras, la única diferencia es que Méndez era maestra en una escuela. Emilia al igual que Grierson no pagaba sus deudas. Las autoridades iban a casa de Emilia pero ella nunca pagaba. Ellas eran dos personas auténticas pero de dos mundos anti paralelos.

                Independientemente de sus semejanzas en su caracterización y acciones cada una es una legenda de la creación de Faulkner. Grierson era una leyenda ficticia mientras Méndez era una persona habitual. Estas dos historias son el resultado del verdadero amor. No solo Grierson, sino también Méndez estaban verdaderamente enamoradas de sus esposos.  Ellas amaron a su pareja toda la vida. Finalmente, cuando encontramos el verdadero amor y expresamos nuestras emociones somos capaces de sentir que vivimos en una historia de ficción.