Susan Yupanqui

La expedición de mi vida: Un sueño hecho realidad

                   Durante el verano tuve la oportunidad de viajar al Perú. Llegué a la capital, Lima. Aunque mi viaje comenzó en Lima mi meta principal era llegar a Macchu Picchu, una de las maravillas del mundo. Recuerdo que en Lima junto con mi familia y amigos abordamos un avión que nos llevaría hasta Cusco.                  

                   Cuando llegamos a Cusco, estábamos a una altura de 3,000 pies aproximadamente sobre el nivel del mar. Se me hacía difícil respirar y el caminar debía ser lento para que no me faltara el aire. Fue emocionante estar en una ciudad en donde puedes encontrar personas de todo el mundo. Estando en Cusco visitamos la plaza, caminamos por la calles, comimos deliciosas comidas y conocimos a muchas personas. El pasear por esta ciudad era cómodo porque a la mayoría de los lugares turísticos se podía llegar caminando.

                   En Cusco estuvimos 4  días y luego un bus nos llevo hasta un pueblo que se llamaba Ollantaytambo para abordar un tren que nos llevaría hasta la ciudad de Macchu Picchu. El viaje en tren duró dos horas. Durante el viaje en tren pude ver de los mejores paisajes que he visto en mi vida.

                   Llegando a la ciudad de Macchu Picchu, estuvimos en un pueblo que se llama Aguas Calientes. Al día siguiente debíamos tomar un bus que nos llevaría a Macchu Picchu, las ruinas; mi destino final.

                   Ya listos, con los boletos en mano hicimos una fila de una hora y media. Nos tuvimos que levantar a las 4:00 am para poder tener un buen turno. Cuando entramos en el bus, me sentía muy emocionada. Iría a una maravilla del mundo, mi sueño hecho realidad.

                   Cuando llegué al lugar muchas personas con diferentes facciones indicaban que este lugar histórico llamaba la atención del mundo entero. Al entrar empecé a ver caminos y teníamos que subir por unas escaleras de piedra para poder lograr ver la gran ciudad que los incas construyeron. Mi primer encuentro luego de subir por las escaleras fue con unas llamas, son unos animales que identifican al Perú y son muy hermosas. Las toqué y me tiré fotos pero con cierta distancia porque tienden a escupir si se alteran. Seguí caminando y me encontré con la hermosa y famosísima estructura. Lo único que me preguntaba era: ¿Cómo pudieron hacer esto? Cada piedra puesta me dejaba saber lo perfeccionistas que eran los incas. Hasta los mínimos detalles tenían un propósito por el cual fueron construidos. Caminé, miré, analicé, pensé, me tiré muchas fotos y pude ver lo grandioso de conocer otras culturas.

                   Ya de vuelta a Lima íbamos con una nueva impresión de la vida. Una de las razones por la cual hice este viaje fue para conocer otras culturas. Esas costumbres que nos hacen ser personas diferentes en cierta manera. Definitivamente este viaje lo llevo en mi corazón, desde que comenzó hasta que finalizó. El trayecto fue largo pero de mucho aprendizaje. Incluso estoy pensando en volver al Macchu Picchu pronto.