Joanna Ingles

     Este cuento de los hermanos Grim se trata de dos hermanas, Blancanieves y Rojarosa. Su madre les nombro así por dos rosales que tenia, uno echaba rosas blancas y el otro echaba rosas rojas. Blancanieves era de carácter bondadoso y tranquilo, mientras que a Rojarosa le gustaba correr por los prados persiguiendo mariposas; las dos hermanas eran muy unidas. Todas las noches la madre mandaba a Blancanieves a echar el cerrojo de la puerta, para luego leerles un cuento. Una noche, luego de haber echado el cerrojo, tocaron la puerta. Rojarosa abrió la puerta y se encontró con que era un oso. Rojarosa echó a correr y Blancanieves se escondió detrás de la cama de su madre. El oso al ver sus reacciones les dijo que no les temiera, que solo quería calentarse. La madre de las niñas le dijo al oso que se acercara pero que tuviera cuidado que no se quemara, luego les dijo a las niñas que se podían acercar al oso. El oso le pidió de favor a las niñas que le sacaran la nieve de encima. Las niñas después de quitarle toda la nieve se pusieron a jugar con él. Al otro día el oso se fue, pero durante todo el invierno volvió todas las noches. Cuando empezó la primavera el oso le dijo a Blancanieves que no volvería hasta el próximo invierno, ya que debía cuidar de
sus tesoros del bosque.

     Un día la madre envió a las niñas al bosque a recoger madera. Las niñas fueron al bosque y encontraron un árbol en el suelo; junto a él había un enano de cara vieja y arrugada, y una barba blanca y larga, que se había quedado pillado. El enano al verlas le pidió groseramente que lo ayudaran a salir. Las niñas lo ayudaron cortando un poco de la barba que se había quedado atrapada en el árbol. Cuando el enano se vio libre cogió un saco lleno de oro que estaba en las raíces del árbol y luego de insultar a las niñas se fue.

Unos menes después las niñas se fueron al rio a pescar y se volvieron a encontrar con el enano. Esta vez la barba del enano se había quedado atrapada en un hilo de pesca que un pescador había lanzado y poco después un pez mordió el anzuelo. El pez estaba arrastrando al enano hacia el agua, y este volvió a pedirles ayuda descortésmente a las hermanas. Estas no vieron otro remedio que cortarle el pedazo de barba que se había quedado enredada con el hilo de pesca. El enano sin dar gracias se marchó recogiendo un saco de perlas que estaba oculto entre las cañas.

Poco tiempo después la madre envió a las niñas a la aldea a comprar hilo, agujas y cintas. En el camino vieron un gran pájaro que volaba encima de ellas y luego se dejó caer al suelo. Al escuchar gritos las niñas corrieron hacia donde se originaban y se encontraron con que el pájaro tenía en sus garras al enano. Blancanieves y Rojarosa halaron al enano con todas sus fuerzas y el pájaro terminó soltándolo. El enano ingrato insulto a las niñas y se fue agarrando un saco de piedras preciosas. Al regresar de la aldea, las niñas, vieron al enano vaciando la bolsa de sus piedras preciosas. La luz del sol le daba a las piedras y estas reflejaban los rayos, las niñas al ver esto se quedaron contemplándolas. El enano furioso les preguntó a las niñas porque se quedaban mirando y antes de seguir insultándolas apareció un oso  dando gruñidos. El enano intentó huir pero el oso no lo dejo. El enano le rogo al oso que no lo matara que se comiera mejor a las niñas, pero el oso no lo escucho y le dio un golpe al enano cayendo este muerto.

De repente el oso le dijo a Blancanieves y a Rojarosa que lo esperaran, estas al escuchar su voz se detuvieron. De repente la piel del oso se cayó dejando al descubierto a un joven con vestiduras doradas. El oso resulto ser un príncipe al cual el enano había convertido en oso para robarle su fortuna y al matar al enano se rompió el hechizo. Al poco tiempo Blancanieves se casó con el príncipe y Rojarosa se casó con el hermano del príncipe, todos repartiéndose la fortuna que el enano había guardado en su agujero. La Madre de Blancanieves y Rojarosa vivió feliz muchos años más y todas las primaveras veía florecer sus dos rosales.